Sus amigos y compañeros

Alejandro Parejo

Conocí a Claudio, de quien conservo el mejor recuerdo que te puedas imginar. Como militante y como persona siempre lo consideré excepcional, fuera de serie. Te escribo cediendo a la invitación de tu blog. Hoy lo abrí y me emocione viendo las fotos. En fin, rápidamente te cuento que en algún momento de nuestra militancia nuestros caminhos se cruzaron y tuve la suerte de ser su "responsable" territorial en el partido de Morón. El poco tiempo que estuvimos juntos fue suficiente para saber que tenía junto a mí a alguien que me producía admiración, una envidia sana.
Estoy muy emocionado y no puedo seguir escribiendo. En otro momento seguiremos esta charla que comienza hoy.
Ah, me llamaban Willy, así fue como él me conoció.

Gonzalo Vaca Narvaja

...a Claudio lo conocí en el campamento de Salta. Yo y otros compañeros que habíamos ido por la regional III de la UES, fuimos distribuidos en tres o cuatro puntos diferentes. El objetivo era realizar tareas solidarias y aprovechar el encuentro para intercambiar opiniones y experiencias en nuestros ámbitos: el colegio secundario. Recuerdo que la cantidad de chicos era inmensa y muy variada. A mi me tocó ir a Cafayate, en donde tuvimos la tarea de ayudar a mejorar el hospital zonal, pintar, arreglar paredes y el mismo jardín. Trabajabamos de la mañana hasta la tarde, con algunos intermediosy en la noche evaluabamos nuestra comportamiento y lo que nos iba dejando esa experiencia. Nuestras edades promedio era de 14 a 16 años y Claudio uno de los responsables en Cafayate. Lo recuerdo tal y como sale en la foto. La imagen que me ha quedado de él es la de alguien comprensivo, y contenedor. Charlamos mucho y de alguna manera fue él - el Barbeta, como le decíamos, y el Roña- quienes fueron nuestros referentes a la hora de asumir el compromiso político de aquellos años Quien tuvo la posibilidad de ir a Salta creo que jamás podrá olvidarlo. Como tampoco las relaciones que hicimos allí.Al final, los contingentes que habían trabajado en otras zonas confluimos a la capital salteña, donde nos tocó construir viviendas económicas.Nuestra principal preocupación -al menos de Cafayate- fue el Cómo construir el hombre nuevo, nuestro ideal un mundo: más justo. Aún esas preguntas adolescentes siguen dandome vueltas, y en muchos de esos momentos en donde me abstraigo, creo ver las imagenes de muchos compañeros que ya no están; con la misma alegría que teníamos, y con la tosudez de que todo era posible.Me lo crucé dos otres veces más en Córdoba, y siempre dió la casualidad de que cuando nos veíamos a mi me estaban descendiendo por considerarme crítico. Todas esa veces Claudio, después de gastarme, me ayudaba a seguir confiando...a seguir creyendo.Nos fuimos de Salta enteros, confiados y alegres...diría que más grandes. Recuerdo nuestro desfile en la Plaza saludando al gobernador Ragone, los colores de los cerros, la guitarra, y aquellas diferencias que se daban alrededor del fuego, entre formaciones distintas e historias personales disímiles, en todas ellas la voz de Claudio sintetizaba los conflictos y generaba rumbos de acuerdos...

Víctor Jäger

A Claudio lo conocí, primero de vista, y después, como era amigo del Enano José, empezamos a hacer algunas salidas y actividades juntos.
Más tarde armamos una banda de rock con el Chino, Diego Sáez (recuerdan el apodo "Morbo"?) y Daniel Schiavi (Nuci). No recuerdo por qué Nuci dejó de tocar con nosotros y se integró el Barbeta con su batería.
A partir de ese momento compartí muchísimas horas con el Barbeta.
También tuve oportunidad de conocer a su familia-de-clase-media-judía- progre, como la mía.
Claudio era un tipo serio y bastante reservado, lo cual no significa que no jodiera como el resto de nosotros. Fíjense qué reservado era,
que paralelamente a este tema de la música, él militaba y ninguno de los demás sabía cuán profundo era su compromiso. Nunca habló demasiado de política con nosotros; cada uno simpatizaba con él y con "la causa" a su manera.
Me enteré de su desaparición porque alguien me contó. Barbeta nunca salió en los diarios...
Cecilia, también lo recuerdo a él todo el tiempo, y solo con tristeza...

Alberto Schprejer

Para mí fue un amigo entrañable, un hermano, y mi jefe político, un militante montonero convencido de la lucha que llevábamos, el gran organizador de la UES del 73-75, un hombre franco y honesto, inteligente y astuto.
He hablado tanto, estos años con él, le he contado tantas historias esperando o imaginando su respuesta, que hoy solo me vienen algunos recuerdos o imágenes, como el veraneo en Pinamar en 1974 o la despedida de su viaje a Misiones, dos otres meses antes de su desaparición, en la terminal de ómnibus de Once. O su obsesión con la limpieza que lo llevaba a limpiarse el cuello con un algodón embebido en alcohol, antes de ponerse la camisa.
Lo he querido entrañablemente.

José Iudjivin

A Claudio Slemenson lo conocí en la escuela primaria, y junto con Daniel Zimmerman nos convertimos en un trio inseparable por muchos años. Gracias a su hermana melliza Adriana, conocimos a nuestras primeras "mujeres", y armamos nuestros primeros bailes, allá por el '67.
Hicimos el curso de ingreso juntos en el Instituto Sarmiento, y hasta veraneamos juntos aquel verano antes de empezar el Cole. El primer golpe duro que tuve que soportar en primer año fue que a Claudio y Daniel les tocó la 2da, y a mi la 3ra. Me acuerdo que el primer día de clases llegué a mi casa llorarando desconsoladamente porque algún poder superior me habia separado de mis entrañables amigos... le rogué a mi viejo que hiciera algo para que me cambiaran a la 2da y el me contestó: "esta es la primera lección de la escuela secundaria... tu papá no puede solucionar más tus problemas..." ( los que conocen a mi viejo no se sorprenderán del comentario).
Claudio era una persona fuera de serie; y en todo, absolutemente en todo lo que hacia ponía una pasión y energia extraordinarias. Ademas de quererlo, siempre lo admiré. Y tambien quise mucho a su familia, a su perro (un boxer que se llamaba Dog), a su casa en Canning y Santa Fe... a sus costumbres (se desayunaba con un bife de lomo bien jugoso todas las mañanas).
Todavia hoy sueño con él.


María Susana Rossi

La memoria es loca, todos sabemos. Durante muchos años recordé con increíble claridad una escena: Claudio Slemenson, sale desde una de las aulas, en la que acababa de terminar una clase, al enorme claustro de 6to del Nacional Buenos Aires. El claustro está casi vacío, sólo hay algunos de mis compañeros de mi división, que teníamos hora libre. Yo estoy parada en una esquina hablando con alguien, no recuerdo con quién. Otros están en la otra punta del rectángulo, sentados sobre el piso frío, porque es invierno. Lo veo a Claudio de perfil, con una campara de jean y una bufanda escocesa. Estábamos en 1973 y del uniforme no quedaba casi nada. Es el primero en salir del aula, unos segundos después saldrán los demás en grupitos de a dos o tres. Claudio camina con pasos largos y se dirige directamente hacia el ventanal que da al patio, como si la clase lo hubiese agobiado y necesitara alejarse de todo y tomar aire. Se acerca a las puertas de vidrio, que se nublan con las bocanadas de su aliento y se queda absorto mirando hacia el patio vacío un rato largo. El claustro se va llenando de voces de los que salen de las aulas, adelantándose al timbre, que suena unos momentos después, pero Claudio no parece registrar nada de eso. Ni él, ni ninguno de nosotros, sabe que un año más tarde, iba a velarse el cuerpo de Eduardo Beckerman, acribillado por las tres A, ahí mismo, en el amplio claustro de 6to. Pero quizá Claudio ya tenía analizada una situación posible: en caso de que el soldado de la fila de adelante cayera, si esa fuera la circunstancia, el de la fila siguiente daría un paso al frente. Cuando mataron a Eduardo, me dio la impresión de que Claudio hizo, entonces, lo que había decidido y evaluado hacer hacía mucho, mucho tiempo antes. Claudio aparece casi siempre sonriente en las fotos, de hecho, era alegre, sociable y casi siempre estaba con gente. Hace unos años, su hermana Mariana me mostró la carta que le mandó a su familia cuando dirigía un continente de la UES en una campaña político-social en Salta: con qué fresca ternura trata a sus padres y a sus hermanas. Sin embargo, ahora pienso que la nitidez con la que recuerdo la escena es inexplicable, pero la escena en sí no es caprichosa: me mostró a lo largo de muchos años algo también esencial de Claudio: su gran reserva y reconcentración, hasta circunspección, diría. Solamente alguien que –bien o mal- se ha sopesado a sí mismo y a su circunstancias, puede dar sin demora, cabalmente, y más allá de todo cálculo, un paso al frente, cuando la situación se le presenta. Y ese fue Claudio.

Hernán López Echagüe

Queridas Adriana y Mariana:

He sentido una gran emoción al recibir la noticia sobre el homenaje al Barbeta. Tuve la buena fortuna de conocerlos, a él y a la Negra. Compartimos charlas y momentos maravillosos; caminatas por la ciudad, sin rumbo, a la deriva, reunidos por la militancia, el afecto y la palabra y, por sobre todas las cosas, la certeza de que estábamos encaminándonos hacia un mundo nuevo, desprovisto de tantas miserias.
Infelizmente no podré estar con ustedes el sábado. Vivo en la costa oeste del Uruguay desde 1998.
Mejor dicho: estaré, como siempre estuve, como siempre estoy, junto a ustedes y todos mis compañeros y amigos desaparecidos.
Un abrazo fraterno.
Hernán

Polo

Hola Mariana,

Gracias de tu blog, es fantástico sin lugar a dudas refleja la estima, el cariño y el respeto que todos los que hemos conocido a tu hermano le teníamos.

Efectivamente, yo conocí a tu hermano. Yo estudiaba en el 74 en el Roca que era un colegio en Belgrano y militaba en la JP hasta que en aquel entonces llegaron un grupo del Buenos Aires que militaba en la UES y formamos juntos la UES en el Roca y en el liceo 9, que era la contrapartida femenina en la zona. A tu hermano lo solía encontrar algo asi como una o dos veces al mes ya que nuestro contacto era mucho más fluido con la persona responsable de la capital que era el pato fenili y había otra persona más que era del Pellegrini y que no me acuerdo el nombre que el responsable de la zona.

Me pareció siempre que tu hermano era una persona con un enorme sentido de responsabilidad, y que sobretodo era uno de esos, que sabía escuchar, - un atributo, que como debes saber, era muy dificil de encontrar en aquella época por sobretodo entre los militantes -. Una cosa me llamó la atención, que cada vez que me lo encontraba, andaba de pantalón gris, blazer azul y bufanda escocesa tipo Burberries. Mi relación con tu hermano no ha sido ligada al compañerismo, que he visto en tu blog, sino más bien de militancia política, donde Barbeta era capaz de liderar una empresa política con una base muy difícil, si uno piensa que la mayoría de nosotros eramos solo pibes. Alguna vez pensé que liderar algo como la UES era como mantener bajo control y amaestrada una bolsa llena de pulgas, es decir una masa llena de inquitudes y energía con tantas ideas y poca orientación. Probablemente la organización militante más difícil de liderar. Lo que tu hermano era capaz de aportar era confianza en la seriedad de la agrupación y sus objetivos, lo que era para nosotros de la base una coordinada fundamental en aquellos difíciles tiempos.

También conocí a la negrita. Que hermosa mujer que era. No sabía que había desaparecido. Pero aún me acuerdo de haber discutido entre nosotros el riesgo que corrían nuestros dirigentes como resultado de la "declaración de guerra" de la orga. Recuerdo de haber visto la última vez a la negrita en Cabildo y Juramento, esperando en una cita probablemente a tu hermano, y me pareció que no era la primera cita sino la de repetición porque se la veía enormemente estresada. Pasé como una hora después y todavía seguía esperando. Al otro día pregunté, como anda Barbeta? y me dijeron que hay algo que no está andando bién porque no teniamos contacto con él. Después, había otra persona que había asumido creeo que era tb un gordo que venia del Buenos Aires y que al poco tiempo había caido en cana y después asumió Fenili, que yo conocía muy bien y que eramos muy buenos amigos.
(...)
Te agradezco que hayas presentado toda la humanidad y el carácter de tu hermano, quien hubiese sido una de las pocas personas que hubieran traido a la Argentina respeto, progreso y seriedad. Un hombre serio, sensible y capaz. Lamento mucho su muerte y la de su compañera y pasar de haber pasado tanto tiempo deseo hacerte llegar tí y tu familia mi más sentido pesar por la muerte de Barbeta. Cuenta conmigo para cualquier cosa.

Un abrazo

Polo

Miguel Gioffré. Negro Mili

Antes estuve en la UES con Claudio, yo era un simple militante, pero compartimos unas cuantas cosas con él, yo tambien estuve en Salta, en Cafayate.
El recuerdo que tenemos todos los que tuvimos el privilegio de compartir esa hermosa etapa de nuestras vidas con tu hermano permanecerá por siempre en nuestra memoria y me compromete de por vida a honrar su memoria y la de todos los que como él nos ofrecieron el inconmensurable ejemplo de su entrega. Por supuesto que tambien conocí a la Negra, realmente eran tal para cual, dos COMPAÑEROS, si así con todas las letras y en mayúsculas.
Te cuento que encontré tu blog porque estamos armando con las compañeras del Liceo1 y del colegio Belgrano un encuentro de cros. de la UES, y estaba buscando material para el homenaje a los detenidos-desaparecidos, por supuesto que Claudio estará presente en ese encuentro, en nuestros corazones. Y será esa mezcla tan particular de alegría, llanto y profunda emoción la que nos permitirá imaginarnos a Claudio entre nosotros, siempre ayudando, siempre orientando, siempre mostrando cual debe ser la conducta de un compañero revolucionario. Para mi siempre fue el espejo donde mirar como se deben hacer las cosas, por supuesto que salvando las distacias, yo quería ser como él. Vaya toda mi solidaridad, todo mi respeto y mi ofrecimiento de que cuentes conmigo para lo que necesites.
Un abrazo compañero, Miguel Gioffré, el Negro Mili.

Luis... el cabezón

recuerdo que en el 73/74... mi sueño era ser un dirigente como Claudio... nos hablaba en los plenarios y nos llenaba de mistica militante. Me pasaba los dias en el Pelle y en el Buenos Aires... Estuve con la UES ese terrible 1º de Mayo en la Plaza haciendo cadena al frente, con todos los compañeros de la UES...
Luis... el cabezón.

Carlos Yakin (Mario)

Hola mariana
Yo lo conocí a Claudio en la secundaria cuando organizamos la JP en la secundaria que luego se llamo la UES.
Yo iba a un nocturno: el Malvinas Argentinas que era el Mariano Moreno pero turno noche luego nos encontramos en la Facultad de Agronomía y ahí terminamos de hacernos muy amigos inseparables hasta ese día que se fue para Tucumám, salió de casa donde vivía muy integrado a mi familia.
Yo fui varias veces a tu casa de3 de Febrero donde conversaba con tu viejo,tu vieja, Adriana y una chiquita muy linda que Claudio quería mucho que se llamaba Mariana
Después vino lo peor, al poco tiempo perdimos a la Negra, mi otra querida amiga y un amor muy grande que tuvo tu hermano de verdad, el exilio de tu hermana em México, en fin, el comenzo la cacería y el horror que todos sabemos.
Me pone feliz que justamente vos hayas organizado esta página y quiero que sepas que siempre estabas presente en sus pensamientos y en nuetras charlas nocturas de grandes proyectos todos muy genuinos y sentidos.
Pasale a adriana mi e-mail me gustaria encontarme con las dos algun dia en Buenos Aires o se vienen para aqui a Mar de Plata, puede ser también, va a ser un dia muy lindo para mí, tengo como es lógico lo mejores recuerdos de mi vida en esa epoca de compromisos tan honesta y profunda.
Carlos


Jorge Felguer

Te cuento que estuve con Claudio en el campamento de Cafayate allá por el 74, y nunca supe nada mas de él, aunque siempre lo recordaba con mucho cariño y un gran respecto. Estoy tan emocionado, que se me nublan los pensamientos, y los recuerdos de ese campamento se me vienen encima; tengo la imagen de Claudio muy presente, los mediodías comiendo unos fideos espantosos todos pegoteados que si no te tocaba en suerte ser de los primeros que se servían comías un pastiche pero igual tenían el sabor especial de compartir con todos los compañeros.

Eduardo Alberto A.


Mi Nombre es Eduardo Alberto A. y fui compañero de Claudio en el Juan Jose Castelli, soy el segundo de la fila de arriba empezando por la derecha. Hoy leyendo Pagina vi su foto y 45 años despues me encontre con su historia. Solo fuimos compañeros 1 año, pero nunca lo olvide. Nuestras vidas se alejaron, nuestras historias no. Estoy muy conmovido.
Eduardo

Rogelio Díaz

Recuerdos de Claudio tengo miles, ya que en 3ro(4to de ahora), era mi mejor amigo y fui muchas veces al Dto de Coronel Diaz, tambien tengo un gran recuerdo de tu vieja. La foto que dice 6to está mal etiquetada( es de 7mo), ya que ese año se dio el cambio de nomenclatura y de 5to pasamos a 7mo(1ro superior pasó a ser 2do). En 7mo ya con Daniel éramos casi inseparables (porque el es bostero) y yo también del rojo.

Rogelio Isla