sábado, 4 de octubre de 2008

Adriana Slemenson

(leído en el acto de la colocación de la baldosa)

Caminando por las calles de Buenos Aires, muchas veces me encontré con baldosas que recordaban a compañeros desaparecidos. Esos encuentros, inevitablemente me sacaban de lo cotidiano y me obligaban a recordar. Hasta que me di cuenta de que yo también quería homenajear a mi hermano de esa manera. No sabía cómo conectarme con este grupo y un día sin pensarlo demasiado fui al departamento de 3 de Febrero 1248. Fui con la intención de encontrarme con el portero de siempre y pedirle el teléfono de alguien del consorcio .Toqué el timbre de portería y apareció un señor que me preguntó que necesitaba. Le dije que era hermana de un desaparecido y que quería poner una baldosa en la vereda para recordarlo. Me dijo: "porque no subimos a mi departamento y lo hablamos mejor." Subimos y me contó que él había regresado de su exilio en España. Después me escucho atentamente y me dijo: "Mira qué casualidad, justo en este momento hay reunión de consorcio. “¿Por qué no bajás y les lo contás a todos?” Estaba muy emocionado.

Bajamos y efectivamente había una reunión. Me presentó y les conté que era la hermana de Claudio Slemenson, desaparecido el 4 de octubre de 1975 en Tucumán. Uno de los propietarios me preguntó: "por qué ahora, después de tanto tiempo". Le contesté que los familiares de desparecidos no tenemos un lugar donde llevar una flor, ni siquiera una fecha exacta, ni un lugar preciso. Ni siquiera la posibilidad de un ritual. La baldosa nos daba esa posibilidad. Otro me preguntó por qué ahí.. Entonces les conté que a ese edificio lo había construído mi tío Edgardo y había sido un proyecto familiar, que en el 8º 16 habían vivido mis tíos y en el 8º 17 nosotros. Nosotros los cinco . Otro vecino me preguntó entonces si por casualidad tenía los planos, porque tenía problemas con la calefacción. Le contesté que sí los tenía. Otro volvió al tema de la baldosa y dijo: "En el 8º 16 vivo yo, por qué tiene que ser justo acá." Y les conté que en ese departamento Claudio y yo habíamos empezado a militar; que en ese lugar Claudio me había contado sus penas porque estaba enamorado de la Petisa no le daba bola donde se encerraba a tocar la batería hasta dejarnos sordos; que por ahí habían pasado el Roña, Gere, el Pato Fellini, el Gallego, el Gringo; que ahí había nacido la amistad entrañable con el Gordo y habían pasado largas noches de confesiones, como cuando Claudio me contó que se había enamorado de la Negrita, y que después de dar 20 vueltas a la manzana le había preguntado si quería ser su novia y que había tocado el cielo con la manos cuando ella le dijo que sí, y la emoción de ella al recibir una rosa que sacó de abajo del asiento. Les conté también que en ese departamento habíamos estudiado, conversado y discutido interminablemente y nos habíamos formado para integrarnos al peronismo revolucionario un compromiso que iba más allá de lo que nos había tocado en suerte. Queríamos la perfección, creíamos en el hombre nuevo y así lo vivíamos, con toda la intensidad y honestidad de los 20 años. A esa altura la mitad estaba llorando. Y para mi sorpresa me dijeron que si, que ponga la baldosa, pero que no me olvidara de los planos .No legué a contarles que ahí se hicieron amigas mi mamá con Nélida Moavro , y Barbara Minor , ambas madres de Amalia Moavro , secuestrada con Claudio y Raúl Trenchi, también desaparecido. Bárbara fue secuestrada en Salta y sigue desaparecida. En esa casa hicimos el primer instructivo que se llamaba: que hacer cuando hay un secuestro, se explicaba los pasos a seguir, sin tener conciencia todavía de lo que era un desaparecido, ni de todo lo que iba a seguir.

Y me fui, completamente sorprendida de lo que había pasado: una reunión de consorcio se había convertido en una discusión sobre el por qué de la memoria. Después logré conectarme con los compañeros de Almagro e hicimos esa baldosa y otras. Una baldosa que nos reúne para recordar a Claudio, al Roña, Al Pato, al Gallego a la Negrita, al Gringo, a Adrianita, a Gloria a al Africano, a todos nuestros compañeros, una baldosa que hace que la memoria sea activa, que genere discusión, propuestas y nos permita a pesar del dolor seguir construyendo
Como hermana sólo puedo decir que lo extraño todos los días, y que lo único que puedo hacer con esto que siento es seguir reclamando verdad y justicia. Y en especial recordar que es un desaparecido del Gobierno de Isabel Perón y pedir que no queden en la nada los juicios a los represores de este período, porque sé que toca de alguna manera a sectores políticos que hoy siguen existiendo, que apoyaron el golpe.

1 comentario:

adriana stein dijo...

Gracias por compartir tus recuerdos, un gran abrazo